Motricidad fina, seguimiento de instrucciones, colores y más.

Estos últimos días de curso los alumnos ya piensan en el verano (y no nos engañemos, nosotros también), por lo que para conseguir que se centren en la tarea, tenemos que recurrir más que nunca a trabajos lúdicos y manipulativos, que enriquezcan su experiencia educativa.
 
Por ello, en la entrada de hoy os presento una actividad que nos hará pasar un buen rato, además de darnos la oportunidad de reforzar los contenidos aprendidos en el curso. 
 
Se trata de un material muy simple pero que nos da mucho juego, al adaptarse muy bien a las posibles necesidades educativas del alumnado, ya que nos permite trabajar conceptos más simples como los colores o incrementar un poco más la dificultad con el trabajo de cantidades y tamaños.
 
Para realizar la actividad necesitáis:
  • pompones de diferentes colores y tamaños
  • una bandeja o cesta con agujeros
  • un cordón o lana
  • unas pinzas largas 
  • y un recipiente o bote (en nuestro caso utilizamos el mismo tarro en el que solemos guardar los pompones)
 
Ya sabemos los materiales que necesitamos ¿Pero cómo usamos este recurso?. Pues básicamente, como se muestra en la imagen el niño deberá coger los pompones con las pinzas para sacarlos de la bandeja y guardarlos en otro recipiente. Para ello, previamente deberemos entramar una red en la parte superior de la bandeja con el cordón, de ahí la importancia de que la bandeja tuviese agujeros, ya que nos facilitará en gran medida crear una red, e incluso quitarla y ponerla, si es necesario. 

 

Como podéis ver, el proceso en sí mismo es sencillo, pero como os decía en un principio, es un recurso que nos da tantas posibilidades como imaginación tengamos. A continuación os propongo unas cuantas opciones de trabajo:
  • Pedir al niño que saque los pompones según el color que le indiquemos. Si vamos de color en color, estaríamos trabajando además las instrucciones simples, pero podemos incrementar la dificultad, indicándole una secuencia de colores que deberá seguir para completar la actividad con éxito. 
  • Podemos trabajar con el número, expresando en la instrucción la cantidad de pompones que el alumno ha de sacar de la bandeja con las pinzas. E incrementamos la dificultad, si añadimos colores, como por ejemplo: saca dos pompones azules y tres amarillos. Una oportunidad perfecta para contar también después de repetir la acción varios alumnos, contar cuantos pompones azules hemos sacado en total, por ejemplo. En este último caso, también sumamos dificultad si nos paramos a mirar cuantos más o cuantos menos que, es decir, cuántos pompones azules hay más que amarillos. 
  • Otra opción de trabajo sería incluir los tamaños en las instrucciones que le damos al niño. Y como siempre, si a la orden añadimos más de un criterio, siempre estaremos dando complejidad a la tarea, por ejemplo: saca tres pompones amarillos grandes y dos verdes pequeños. 
  • Por último, no quería dejar pasar la oportunidad de dar la opción más obvia, la motricidad fina. Simplemente, convertir la actividad en un reto pidiendo a los niños que cojan los pompones con las pinzas pero sin tocar el cordón. 
Muchas veces nos llevamos las manos a la cabeza cuando tenemos que trabajar en un grupo con diferentes niveles de competencia por parte de los alumnos, pero como veis la solución es siempre flexibilizar la tarea, dando el objetivo que precisa cada niño, según sus necesidades educativas. 
 
¿se os ocurre alguna propuesta de trabajo más que podamos añadir al trabajo con pompones de la bandeja?. Dejármelo en comentarios si se os ocurre alguna tarea más, ya que como siempre os digo, el blog se enriquece de la experiencia de todos vosotros. 

 

 

Autor entrada: Cristina Martin Garcia

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