Malena Ballena

Aprender a quererse uno mismo es un paso imprescindible para afrontar la vida con positividad y prevenir posibles problemas de ansiedad y depresión.

Creer que por ser niño se ha de ser feliz, es un error que no nos podemos permitir. Toda la comunidad educativa, debemos estar siempre alerta, ante cualquier síntoma que nos pueda avisar de que un niño o niña está pasando por problemas, ya sean de tipo personal o social como el acoso escolar.

Por ello, no se trata sólo de trabajar con ellos la expresión de las emociones sino también la aceptación de sí mismos y el respeto por la diversidad.  Debemos tener en cuenta que el autoconcepto, a grandes rasgos, es el conjunto de las percepciones que tenemos sobre nosotros mismos. Estas creencias se forman a partir de cómo nos percibimos (autoimagen) y por cómo valoramos nuestra autoimagen (autoestima).

Un recurso que podemos utilizar para trabajar el respeto y la aceptación de sí mismo con un toque de humor, tanto desde casa como en el aula, es el cuento “Malena Ballena” de  Davide Cali y la ilustradora Sonja Bougaeva .  

Os cuento un poquito del libro:

Malena Ballena” trata sobre una niña que es juzgada por su apariencia cuando va a la piscina. Las niñas se reían de ella, pues no era precisamente una niña delgada. Se reían tanto de ella, que la llamaban “ballena”. Pero un día aprendió un truco y sus visitas a la piscina cambiaron de forma mágica.  No os cuento más, que os destripo el fantástico final del cuento y no quiero que perdáis la ocasión de enriquecer vuestra vida con esta lectura.

Malena Ballena toca un tema muy delicado, que afecta a muchísimos niños y niñas, el aspecto físico. Pero desde el aula, tenemos oportunidades maravillosas para prevenir situaciones como la que aparece en el cuento, donde niñas se rían de otras niñas. Educar en el respeto desde el primer día de escuela, puede  suponer un cambio tan importante en la escolarización de los niños, que se sientan en el colegio como en el hogar y no como si tras cada paso que dan en el centro, alguien se fuese a reír de ellos.

Os dejo una imagen del interior del cuento para que os pique un poquito más la curiosidad.

Y como siempre os digo, el blog se enriquece de vuestros comentarios así que contarme si conocíais este cuento o si tenéis alguno otro que pueda ayudarnos en la tarea de crear espacios seguros en la escuela donde el respeto sea primordial y cada uno pueda conocerse a sí mismo, sin tener que esconderse ni avergonzarse de cómo es.

Autor entrada: Cristina Martin Garcia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *