Juntos por la inclusión

Le he dado muchas vueltas a como realizar esta entrada y es que en el fondo, me irrita, confunde y agobia lo que quiero decir.

Se nos llenan las bocas hablando de que hay que luchar por la inclusión, recomendamos cuentos maravillosos para trabajar en el aula la diversidad como factor enriquecedor, pero… ¿cuál es la realidad?.

Muchos de nuestros peques pasan por muchas manos, a veces con suerte y otras simplemente pasan. La verdad es que si tienes la fortuna de dar con un profesional sensibilizado en la diversidad, te sientes como que has encontrado una joya a la que debes agarrarte el máximo tiempo posible, porque tristemente, no siempre es así.

Como maestra de pedagogía terapéutica, he escuchado en más de una ocasión aquella coletilla de “tengo 20 niños y Fulanito que tiene (discapacidad, tea, etc) en el aula.” Y ya empiezan a entrarte sudores fríos preguntándote si es que la profe en cuestión no sabe hacer cálculos o Fulanito no forma parte de “sus niños”.

Pero si sólo fuera esa anécdota…

Otra historia que os puedo contar en relación a la búsqueda de la inclusión o mejor decir, en la búsqueda de atender adecuadamente al alumnado. Es cuando como maestra ves un curso interesante en el CPR (Centro de profesorado y recursos). Pongamos un ejemplo “Curso de adaptación de recursos para alumnado con el espectro autista en el aula de primaria”. Primer planteamiento que se te pasa por la cabeza ¡genial! me viene muy bien seguir formándome en el tema.

Llega el día del curso y bueno no nos engañemos, en ese momento entra la pereza, salir de trabajar y meterse en un aula a reciclarse no es siempre lo que más apetece en el mundo, pero bueno haces ese esfuerzo y vas al curso. Empieza la sesión de formación y el conferenciante pregunta por la especialización de los asistentes y aunque es un curso para primaria (cabe suponer por el título)… sorpresa, los asistentes somos todos pt, al u orientadores. ¿Es acaso que a los tutores y otros especialistas no les interesa la atención a la diversidad?.

Dos ejemplos que nos hacen pensar que las escuelas no están aún concienciadas sobre la aceptación de la diversidad como elemento enriquecedor. Apostar por la inclusión es genial, soy la primera en apuntarme, pero por favor, seamos serios, no sólo se trata de poner en nuestras programaciones de aula que adaptamos el contenido a las necesidades del alumnado para individualizar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Necesitamos IMPLICACIÓN REAL para llegar a la INCLUSIÓN.

Autor entrada: Cristina

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