Cocodrilo Tilo

Trabajar con cuentos que enriquecen el vocabulario de los peques, les gustan y además tienen ilustraciones bonitas, es una buena razón para ir al cole con alegría. En esta ocasión os vengo a comentar una actividad que hemos desarrollado a partir del cuento  “Tilo cocodrilo“de Emma S. Varela . Podéis encontrar a la autora en su página de facebook, Emma Ilusioneta: @emmailusion .  El cuento ha sido editado por EOLAS EDICIONES. Os dejo enlace a su web donde podéis encontrar esta joya de cuento. ENLACE

El cuento versa sobre un cocodrilo llamado Tilo que vive en el río Nilo, se siente muy solo y no encuentra con quien jugar. En su paseo por la selva de las letras, nuestro amigo se va encontrando nuevos personajes, que rechazan jugar con él. Pero la suerte de Tilo cambia cuando encuentra a Rosa la rana, que le gusta saltar en la charca y está dispuesta a jugar con Tilo y a ofrecerle su amistad.

El cuento de Emma, nos venía perfecto en el aula, ya que nos tocaba trabajar los animales. Además, el álbum se aleja de los animales típicos de la granja, que aparecen en muchísimos cuentos. Esto nos ofrecía la oportunidad de enriquecer el vocabulario, ya que no todos los días se trabaja con animales como la salamandra.

Pues lo dicho, tras la lectura del cuento en la asamblea, llegó el momento del trabajo en mesa. Hemos realizado varias actividades a partir de este cuento, pero en esta ocasión os vengo a comentar una que les ha encantado especialmente.

 

Se trata de una caja sensorial con los animales que aparecen en el texto.

Para realizarla, necesitáis:

  • una caja (si es transparente mejor)
  • un trozo de goma eva verde
  • espumillón verde (adorno del árbol de navidad)
  • muñecos de los animales del cuento

Para dar forma a la caja sensorial, empecé cortando la goma eva con el tamaño del interior de la caja, para hacer el fondo de ésta y que no se viese transparente. Utilicé goma eva ya que a continuación le pegaría con silicona caliente el espumillón que simulaba la hierba, y si usaba otro tipo de material como cartulina, podría despegarse más fácilmente.

Con el espumillón, conseguimos darle textura al interior de la caja y hacer de la experiencia de introducir las manos para buscar los animales, una sensación diferente.

Ahora ya sólo faltaba introducir los animales en la caja, pero en nuestro caso, necesitábamos de un apoyo visual que le mostrase al niño que animal debía buscar, por lo que una vez fabricada nuestra caja sensorial nos pusimos manos a la obra y gracias a la web de Arasaac ya teníamos los pictogramas necesarios para dar el apoyo visual necesario para los peques.

Por último, tengo que dar las gracias a Emma S. Varela, porque a los peques del aula se les llenó de ilusión sus caritas cuando les leí esa primera página del cuento que nos dedicaste con muchísimo cariño, Gracias.

Autor entrada: Cristina

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